lunes, 31 de julio de 2017

Vacaciones invernales 4 (final)




Apenas entré a mi dormitorio, el Gonza ya se había acostado totalmente vestido, como lo había hecho el Puky la noche anterior, debido al frío intenso del ambiente. Y a pesar de que me había demorado bastante, el Gonza no se había dormido. Saqué dos cajas de maní con chocolate, que había llevado y le di una al pibito. Él me dijo que, si no decía nada y mantenía el secreto, me convidaba con licor de chocolate que había llevado en una 'petaca' (botella de metal pequeña y plana).

Obviamente, le dije que sí, aunque le tendría que haber dicho que no. Pero no ganaba nada con negarme, porque a no ser que se la quitara, el 'pibito' iba a terminar bebiendo igual el contenido de la 'petaca'. Además, hacía mucho frío y no venía nada mal beber algo de alcohol. Así que, comiendo maní con chocolate y pasándonos la 'petaca' y bebiendo el licor de chocolate, en plena oscuridad y soportando el frío, surgió este diálogo entre el Gonza y yo:

G: me estoy cagando de frío! No tenés una frazada de más para darme?

Y: no, solamente traje esta bolsa de dormir. 

G: dale, no seas 'guacho' (malvado)...

Y: no soy 'guacho'. No te doy porque no tengo, si tuviera te la daría...  

G: tengo fríooooo, la 'concha' (vagina) de la lora y la puta madre que me remil parió! 

Y: ...

G: mi vieja me dijo que vos eras como mi papá en el colegio. Que me ibas a cuidar y todo eso...

Y: y?

G: y... que me estoy 'cagando' (muriendo) de frío y vos no hacés nada!

Y: pero Gonza, qué querés que haga sino tengo nada para darte?

G: no sé, qué sé yo! Podrías decirme que me acueste con vos. Anoche dormí con el Santy en la misma cama y Pablo nos dio permiso...

Y: pero Gonza, el Santy es más chico de cuerpo... por más que yo quisiera...

G: pero tengo mucho fríoooooo! Hace mucho más frío que anoche, no me digas que no... No sé para qué vine a este lugar de mierda! Si te digo algo no te vas a enojar? 

Y: qué?

G: tengo una idea pero no sé si vas a querer... 

Y: dale, decime cuál... 

G: querés que corramos la mesita de luz y juntamos las camas? Así podés abrir bien tu bolsa de dormir, yo me acuesto con vos y nos tapamos con mi frazada, te 'va' (gusta) mi idea?

Y: mmm... no está mal pensado, pero no sé... 

Le tendría que haber dicho que no directamente y no dudar, como dudé. Debería haber mantenido la distancia entre docente y alumno. Pero hacía frío en serio y Gonzalo, solamente había llevado, una frazada y una sábana, que plegada sobre sí misma, semejaba a una bolsa de dormir casera. Además, el solo hecho de pensar que iba a tener a ese pibito que tanto deseaba, tan próximo a mí, me obnubiló la razón. El alcohol que habíamos bebido hasta vaciar la 'petaca', el frío y mi calentura, hicieron el resto.

Gonzalo: dale! Hace frío de verdad! Me voy a congelar! Tengo mucho frío! Me voy a morir! 

Yo: sí, la verdad que hace mucho frío, muchísimo más que anoche. Está bien, pero vamos a hacer lo siguiente: vamos a mover esta cama contra la pared, así de paso, impedimos que de afuera alguien abra la puerta y vos te venís a acostar conmigo adentro de mi bolsa de dormir y nos tapamos con tu frazada. Vamos a estar apretados, pero así no vamos a tener tanto frío...

Obvio que el Gonza no esperó un segundo ni para decir que sí. Apenas iluminados por las linternas de los celulares, trajo su frazada-bolsa de dormir. Se metió adentro de mi bolsa y usó la suya como manta. Estábamos enfrentados de lado, bastante apretados y pusiéramos donde pusiéramos nuestras manos, nos tocábamos. Enseguida, nuestros cuerpos fueron recuperando el calor. Nuestros sexos se tocaban y nos dimos cuenta que estábamos excitados...

Yo: la idea está buena, pero no sé si los otros profesores la aprobarían. Los catequistas seguro que no porque esto de estar juntos dentro de la misma bolsa de dormir...

Gonza: dale, no te hagás tanto problema y dejá de 'franelearme' (manosearme/acariciarme con intenciones no santas)...

Y: dale, gil, que querés que haga, no sé dónde poner mis manos!

G: jajaja... abrazame y listo! 

Y: eeehhh? Cómo te voy a abrazar? Una cosa es compartir una bolsa de dormir porque hace mucho frío y otra, muy diferente, es que el profesor abrace al alumno y pegue su cuerpo con el de él.

G: dale, total no nos ve nadie y es para el frío nada más! Además, estamos vestidos! O vos estás pensando en hacer 'algo'? 

Y: no, Gonza, no es eso. Es sólo por el qué dirán si alguien, profesor o alumno, entra y nos ve... Entendés? 

G: sí, pero si está la puerta trabada con la cama, quién va a entrar?

Y: sí, no sé... Bueno, está bien, te voy a abrazar... Pero después no digas que yo te obligué o que te hice algo que vos no querías...

G: pero no, nada que ver! Primero que no estamos haciendo 'nada' y después, vos te creés que yo te haría algo así? Somos amigos, no? 

Y: sí, no, está bien, Gonza. Confío en vos...

Y lo abracé pasando uno de mis brazos por debajo de su cuello y presionado su espalda, lo estreché contra mi cuerpo. Mi otro brazo, rodeó la cintura del 'pendejito' y lo atraje más hacia mí. El Gonza se acurrucó a mi lado pero para eso, bajó todo su cuerpo unos centímetros, de modo que su cabecita quedara apoyada en mi pecho y mi mandíbula arriba de su cabeza. Pero, él no me abrazó. Juntó sus manos y las puso entre su bulto y el mío, tocando a ambos.

Y: estás bien así?

G: sí, genial...!!! Te 'jode' (molesta) que te toque sin querer?

Y: no 'gil' (tonto), no me molesta para nada... 

G: sabés que me gustás, no? Ya te lo dije hace mucho. Yo te gusto? Pero no como persona sino de la 'otra' forma. Decime la 'posta' (verdad)...

Y: la verdad que sí, que me gustás mucho, como sos y también de la 'otra' manera, como vos decís, pero sos chico todavía y además, sos mi alumno. No me parece bien, éticamente hablando, hacer 'algo' de índole sexual... Es un abuso...

G: por? 

Y: es un abuso, porque vos sos menor de edad. Si fueras mayor de edad, sería diferente. Para la ley, que yo tenga sexo con vos, sea como sea, es un abuso porque además de ser más grande, yo al ser tu profesor, soy una especie de encargado tuyo y tengo que velar para que estés bien y no te pase nada malo. Entendés?

G: qué de malo me puede pasar? Si yo quiero y vos no me estás obligando, por qué va a ser un abuso? No soy un nenito. Ya sé lo que quiero y lo que hago y con quién lo hago y qué quiero que me haga.

Y: ya sé Gonza, pero yo te digo lo que dice la ley, nada mas...  

G: vos me calentás. Yo te caliento?

Y: y... sí... 

G: Entonces? Si yo te gusto y vos me gustás, por qué no podemos hacer 'algo'? Además, quién va a decir que es un 'abuso' si nadie se entera? Porque yo no pienso decir nada a nadie... Vos?   

Y: ... 

G: querés?

Y mientras me decía eso último, comenzó a rozarme mi pija con la mano. Y sin decir nada más, metió su mano por debajo de mi ropa y me agarró mi pija que ya estaba erecta y me comenzó a pajear despacito. Al final, yo le hice lo mismo. Esa noche fueron sólo pajas, caricias en las nalgas y besos, hasta que eyaculamos. Después, nos quedamos así, sin movernos y preguntándonos si estábamos bien. Nos dormimos abrazados, agarrando cada uno la pija del otro y besándonos.

En los días siguientes, el Gonza se siguió portando mal durante el día, como para que Marita, no le levantara el castigo y así, pudiéramos seguir a la noche, durmiendo juntos y haciendo 'cosas' que no pasaron más allá, de la franela, los besos y las pajas intercambiadas. La cuarta y última noche (quinta con el grupo) en la cena, llamaron al Gonza a nuestra mesa y le dijeron que, aunque no se lo merecía, le levantaban el castigo para que compartiera, por ser la última noche, el dormitorio con su grupo.

El Gonza en un aparte, antes de irnos a dormir, me peguntó si íbamos a seguir haciendo 'cosas' cuando volviéramos a Rosario. Le dije que sí mientras él estuviera seguro de querer hacerlo. Me dijo que sí, que estaba seguro y que se lo prometiera. Eso hice y el Gonza se fue con su grupo al dormitorio asignado. Pablo volvió a dormir en mi dormitorio. Esa última noche, compartí con Pablo, las golosinas que me quedaban y bebimos café caliente, que Pablo había preparado.

Estuvimos hablando mucho y nos conocimos bastante. Me pidió disculpas por hacerme 'dormir' con el Puky y el Gonza y que probablemente, yo no quisiera participar nunca más de esas jornadas. Le dije que estaba bien y que me había gustado toda la 'experiencia', incluso esas noches que tuve que compartir con los pibitos. Y que contara conmigo para el futuro. Ahora, ya en casa, 'atendí' por las noches a Luciano y durante el día, al Colo y a Carlitos en diferentes días, momentos y lugares. Me queda cumplir la promesa que le hice al Gonza. Ya lo dice el refrán que 'lo prometido es deuda' y a mí, no me gusta deberle nada a nadie... jaaaaaa...




viernes, 28 de julio de 2017

Vacaciones invernales 3




El segundo día amaneció nublado y frío y sino hubiera sido por Pablo que vino a despertarme, para que lo ayudara a hacer un afiche con las actividades para ese día, yo seguía durmiendo. Me levanté y me vestí. Desperté al Puky, que dormía plácidamente y hasta parecía bueno... Lindo es lindo pero no parece que su pileta tenga agua para mí... Me puse un anorak y fui a la cocina. Ahí estaban las profesoras y los chicos del 'MoJuCa' (Movimiento Juvenil Católico) preparando el desayuno.

El desayuno transcurrió con tranquilidad. El tema central de la conversación era el frío que hacía. Las estufas eléctricas de los dormitorios y las de leña del comedor no eran suficientes. La ausencia del sol, hacía que el frío fuera más intenso. Después del desayuno, los catequistas dieron el cronograma de las actividades de los próximos días, durante la mañana y los profesores de educación física, las de la tarde. El MoJuCa y yo, cordinaríamos las actividades y las profesoras se encargarían de la comida.

Después del desayuno, el Puky vino adonde estábamos nosotros y pidió disculpas por su comportamiento la noche anterior. En su descargo, acusó a Gonzalo de haber comenzado todo. Pablo, fue a buscar a Gonzalo y cuando volvió con el pibito, éste, a regañadientes, admitió su culpa. Así que por haber permitido que castigaran al Puky por algo que había hecho él, Marita, la otra voz cantante del grupo, le dijo que iba a seguir castigado.

Y ahí nomás, dio a conocer su veredicto: hasta nuevo aviso, el Gonza reemplazaría al Puky y tendría que dormir conmigo. Al Gonza se le iluminó el rostro y me miró al toque, pero se hizo el enojado. Y haciendo uso de su picardía, subió la apuesta y nos dijo que él no pensaba dormir con nadie más que no sean sus compañeros. Y mientras decía esto, Marita, para no quedar desairada y reforzar su decisión, le dijo que esa noche y todas las demás noches iba a tener que dormir conmigo!

El segundo día se encarriló según lo planeado. La mayoría de los pibes son buenos y profundicé muchísimo la relación docente-alumno, especialmente con las nenas. También, profundicé mi relación con las profesoras a quienes apenas conocía. Y, salvo las desubicaciones que de tanto en tanto, tenían los de siempre, todo hubiera salido de '10' (excelente). Obviamente, surgieron problemas de relación y convivencia, pero justamente la mejoría de esto era el objetivo del 'encuentro'.

También tuvimos otros problemas, ajenos a los pibitos como la falta de señal de los celulares, quedarnos sin gas (la válvula del garrafón se congeló) y tener que cocinar ese día con leña; el agua que el tercer día, se congeló en las cañerías y mil problemas más, todos provocados por el entorno y el frío intenso y que íbamos solucionando mientras iban apareciendo. El frío era ocasionado por una 'ola polar' que cubrió todo el país durante esa semana y lo sufrimos estoica pero alegremente.

Dormir sin calefacción fue toda una aventura. Para colmo, esa noche, la energía eléctrica se interrumpió y en las habitaciones solamente había estufas eléctricas empotradas en la pared. Así que tuvimos que soportar no solamente el frío sino también la oscuridad. Para mal de males, esa noche, el termómetro registró la temperatura más baja de toda la historia del albergue: 15 grados bajo cero! De no creer! Hasta el arroyito que cruzaba el predio se congeló. Inaudito! Nunca habíamos visto algo así. Pablo decidió suspender las actividades recreacionales nocturnas al aire libre y al no haber luz eléctrica, mandó a dormir a todo el mundo. Así fue, que iluminados por los celulares, todos los chicos se fueron yendo a sus dormitorios, excepto el Gonza que se quedó esperándome porque no sabía como llegar adonde sería nuestro dormitorio. Así que lo acompañé hasta donde tendría que dormir y luego regresé a la reunión de medianoche que hacíamos los docentes, evaluando el desarrollo integral de toda la jornada. Finalizada la reunión, cada uno se fue a su dormitorio y yo, a mi ansiado encuentro con el Gonza... (sigo en otro post)...






martes, 25 de julio de 2017

Vacaciones invernales 2




El 'bolonki' (lío) comenzó en la cena. Se armó un tumulto que no sé por qué fue ni cómo se originó pero enseguida lo calmamos. Más tarde, continuó a la hora de dormir, en los dormitorios. Yo, en ese momento, estaba re acomodándome porque tuvimos que cambiar de lugar de alojamiento porque las profesoras mujeres, que eran seis, ocuparon una habitación más de las asignadas. La otra habitación, la ocuparon los catequistas y en la restante, armada con cuchetas, los chicos del movimiento juvenil.

Pablo, el profesor de educación física y yo, tuvimos que ocupar una pequeña habitación de dos camas, que estaba 'en el culo del mundo' (lejísimo de todo) al lado de la capilla, pero otra no quedaba: o dormíamos ahí o nos teníamos que acomodar con los del movimiento juvenil en un dormitorio con cuchetas. Así que ahí armé mi 'cama'. Había llevado la única bolsa de dormir que había encontrado en casa. Una matrimonial de mi viejo. No hubo dios en encontrar las otras y eso que tenemos montones. 

Pero bueno, es más cómodo una bolsa de dormir que andar llevando ropa de cama (sábanas, funda para la almohada, frazada, etc.) Así que tiré mi bolsa de dormir arriba de la cama y mi bolso de viaje en el único 'placard' (closet) de la habitación. Y en un santiamén, tenía armada la cama. Pablo había dejado sus cosas sobre la otra cama. Estaba haciendo un frío 'de cagarse' (mucho). La minúscula y única estufa eléctrica que había para calefaccionar la habitación no calentaba nada.

Decidí sacarme la ropa que llevaba pero me puse como pijama, un buzo deportivo de algodón. No podía dormir en bolas, por razones obvias: hacia un frío 'de cagarse' e iba a dormir al lado de Pablo con quien no tenía confianza. Al rato, cuando apagué la luz, Pablo todavía no había llegado. Yo estaba cansado pero el frío me impedía dormir. Me enrollé con la bolsa de dormir y me insulté por no prever llevarme una 'frazada' (cobertor). Pero nadie en el colegio, nos advirtió del frío de ese lugar.

En eso estaba, cavilando en esos pensamientos, cuando vi que la puerta de mi dormitorio se abría. Pensé que sería Pablo, así que encendí la luz de la lámpara de la mesita de luz. Pero no era Pablo, sino uno de los chicos del movimiento juvenil. Me dijo, que lo había enviado Marita (la jefa de las catequistas) a buscar las 'cosas' de Pablo porque habían castigado a un 'pibito', el Puky, a dormir conmigo porque se estaba portando mal y se había peleado, de palabra, con varios compañeros. 

Los otros castigados, el Santy y el Gonza, iban a dormir con Pablo en el dormitorio de los chicos del movimiento juvenil, mientras que dos de éstos iban a ocupar las camas de los castigados. Le dije que estaba bien y que mandara al Puky. El 'pibito' ya estaba ahí, con todos sus 'petates' (bolsos) insultando a Marita, que le había impuesto ese castigo. Le pedí que se tranquilizara, que yo no tenía nada que ver con esa decisión. El Puky no dijo nada, se descalzó y se metió vestido en su bolsa de dormir. 

Cada vez hacía más frío y el viento helado se colaba por todos lados. Incluso el frío de afuera, parecía que atravesaba el techo y las paredes. Al Puky se le fue el enojo, cuando compartí con él, una enorme barra de chocolate negro con nueces que yo había llevado. Así que mientras saboreábamos aquella exquisitez, estuvimos conversando de él y de sus cosas y finalmente, de 'bueyes perdidos'. En ese momento, entró Pablo a la habitación, buscando sus 'cosas'. Le dije que se la habían llevado al dormitorio donde estaban los otros castigados y los chicos del movimiento juvenil. Pablo me dijo, que si el Puky me daba problemas, se lo mandara a cualquier hora. Le dije que estaba bien y que no iba a haber problemas. El Puky me guiñó el ojo, me dedicó una enorme y hermosa sonrisa y me dijo que no iba a pasar 'nada', y, ahí nomás, dimos por concluida la charla con Pablo. Nosotros (léase el Puky y yo) seguimos hablando y ahí fue cuando me contó con 'pelos y señales' (detalles) lo que había pasado. Según él, el culpable de todo era el Gonza pero terminaron culpándolo a él, porque siempre lo culpan a él de todo. Los otros dos, también fueron castigados 'por las dudas'. Finalmente, cuando ya no teníamos más chocolate para comer, insultando al frío reinante, nos dormimos ya bien entrada la madrugada... (sigo en otro post)...




sábado, 22 de julio de 2017

Vacaciones invernales 1




No habíamos hecho planes para las vacaciones de invierno porque si bien yo iba a gozar de un receso de dos semanas, Luciano tenia que trabajar y eso nos imposibilitaba cualquier plan. Además, Luciano ya había pedido permisos 'especiales' y no podía seguir pidiéndolos. De última, fue él quien resignó sus vacaciones cuando le correspondían y decidió trabajarlas y cobrar el doble de dinero. Sí teníamos pensado ir un fin de semana al campo pero no más de eso.

Pero todas las ideas se vinieron abajo, cuando desde el colegio me dijeron que tenía que participar, sí o sí, de las 'jornadas de convivencia y reflexión' que los 3er año iban a hacer en la vecina provincia de Córdoba. Serían sólo 5 días con sus noches, que pensaban pagarme doble, como corresponde y que me vendría muy bien ya que podía conocer más profundamente a mis alumnos. Además, era una ocasión especial para que ellos me conocieran a mí. Así que no me quedó otra que decirles que sí.

Además de los tres cursos de tercer año, fuimos seis profesores, cuatro catequistas y diez chicos del movimiento juvenil del colegio. En total, más de cien personas. El lugar es paradisíaco, ubicado en un valle muy alto y rodeado de sierras increíblemente bellas. Un arroyito baja de las sierras, atraviesa el lugar y se pierde entre las sierras más bajas. La vegetación natural es achaparrada y espinosa pero hay alrededor del edificio y en el jardín, plantas y árboles ornamentales.

El edificio donde nos alojamos, es de una sola planta, construido en diferentes niveles. Está dividido en varios ambientes: un enorme salón comedor y un salón anexo al lado, que albergó a la hora de comer, a las 110 personas que éramos. Una cocina grande, diez dormitorios con cinco camas-cuchetas y dos dormitorios con cuatro camas individuales en cada uno. Los baños estaban contiguos a los dormitorios. Del otro lado,alejado del resto, había una capilla y un pequeño dormitorio de dos camas.

Como los ómnibus que nos trasladaban (de doble piso y 60 asientos) no podían girar en los caminos de montaña, tuvimos que transbordar a ómnibus más pequeños (tipos minivan de 15 asientos) que nos dejarían en destino. Y allí hubo un anticipo de lo que serían las cinco jornadas completas que pensábamos pasar todos juntos. Los varones son buenos 'pibitos' pero hay unos cuantos que son muy conflictivos. Las nenas, en cambio, son más tranquilas aunque se adhieren rápido al 'quilombo' (lío).

De todos los pibes, varios emergen como líderes influyentes y unos cuantos más los secundan. Y no es que sean malos o agresivos sino que son rebeldes 'sin causa', propio de la adolescencia que transitan. Entre ellos y tratando de disputar la jefatura de todo el grupo, se destacan, un tal Puky, Santi, Matu, Rama y Gonzalo, quien para llamar la atención y erigirse en el mandamás de todos, comenzaron a tener un comportamiento bastante conflictivo que dejaba mucho que desear.

Al lugar lo cuida un matrimonio con dos hijos adolescentes, de 16 y 14 años y que viven cerca, en una casa ubicada a unos cien metros, con animales de granja, huerta, quinta y todo eso. El lugar está en medio de la nada y alejado de toda civilización, en medio de las montañas, pero todo está en perfectas condiciones y debe ser muy lindo en verano, incluido por una 'olla' natural que forma el arroyito en ese lugar y parece una piscina. Pero en invierno, todo es tristeza, soledad y desolación.

Pero como la idea era hacer una especie de "retiro espiritual" dónde la idea era encontrarse con uno mismo y con el otro, esos detalles subjetivos no tendrían que incidir mucho en el resultado final. Así que apenas llegamos comenzamos a acomodarnos, los alumnos por un lado y los docentes por el otro. Al principio fue todo bien. Un poco enquilombado pero era lógico porque la organización y distribución de los grupos no fue fácil. Después y cuando ya todos estábamos alojados, nos dedicamos a merendar y luego a recorrer los alrededores. Ahí comenzaron los primeros desaciertos entre nosotros (incluidos los catequistas) y entre nosotros y los alumnos. Las voces de mando no estaban definidas y todos mandábamos pero nuestras órdenes y decisiones eran contradictorias y rápidamente se originó un verdadero caos aprovechados por los emergentes del grupo. El Puky, Gonza, Rama, Santy y el Matu rápidamente se dieron cuenta de la anarquía que imperaba y comenzaron a hacer de las suyas. De ahí, que la voz 'cantante' se la dimos a Pablo (el profesor de educación física) y a Marita (una de las catequistas, esposa de Pablo), pero ni entre ellos se ponían de acuerdo en algunas decisiones, como lo que pasó a continuación y que voy a contar en un par de días en otro post...




jueves, 6 de julio de 2017

Bi, heteros y gays




Fue todo un logro, haberle dicho 'sí' a la Agus, cuando se ofreció venir a casa para asistirnos de la gripe que habíamos contraído. También fue todo un logro, aceptar que se quedara a la noche y no se volviera a la casa. Eso sí, tuvimos que hacer algunos 'enroques' para dormir y permanecer en la cama, porque a criterio de la Agus, la gripe se 'cura' con 7 días de antibióticos o una semana en cama... 

Así que se encargó de nuestra asistencia en todo sentido. Faltó la sexual, conmigo, aunque hubo momentos intensamente eróticos y de alto 'voltaje' con los 'pájaros'. Tanto, que los 'pájaros', se acordaron que eran 'heteros' (Tato y Luciano) antes que 'bi'. También, el Nachito pudo disfrutar de los cuidados 'maternales' de la Agus. Y no siempre su temperatura corporal, fue por culpa de la fiebre.

La única culpable es la Agus, que se mostró demasiado 'solícita' con todos. Lo que pasa, es que ella, considera como hermanos a los 'pájaros', aunque ellos no opinan lo mismo. De ahí que las conversaciones eran en doble sentido y las caricias y los 'toqueteos', erótico-sensuales hicieron el resto. Tanto que el Tato, el Nachito y el mismísimo Luciano, disfrutaron de los 'mimos' agustinescos.

Verdaderamente, la Agus fue una Florencia Nightingale local. Nos atendió, nos cuidó, hizo la comida y estuvo permanentemente dispuesta al servicio de nuestro bienestar. Claro que la atención que nos brindó, le sirvió para aplicar todo lo que había aprendido. Una especie de residencia 'intensiva' que nos vino más que bien para reflotar algunas ideas, especialmente mías, sobre el matrimonio y la 'isla'.

Y hablando con ella (léase la Agus) también se sintió espectacularmente bien con nosotros, aún sabiendo que Luciano es con quien reemplazo mi amor por ella. Incluso para el jueves, que ya me sentía mejor y fui a trabajar, estuvimos hablando sobre algunas ideas nada 'ortodoxas' y que nos permitirían unificar mis ideas con las de ella. Una especia de neo revolución 'hippie' del siglo XXI. 

Incluso, por conversaciones que tuve con la Agus y con Luciano, los dos llegaron a la misma conclusión: no hay celos entre ellos, se llevan re bien y no tendrían problema en 'compartirme' ni en convivir (tampoco yo con ellos). Claro que de ahí a formalizar un 'triángulo' amoroso hay un largo trecho porque Luciano y yo bien; la Agus y yo también bien pero, la Agus y Luciano?

Eso sí que sería una verdadera revolución! La Agus le hizo olvidar en pocos días, todas las buenas intenciones que tenía Luciano, con respecto a las mujeres. Claro que para intentar 'algo', creo que tendríamos que hablar mucho entre nosotros, poner todas las 'cartas sobre la mesa' y ser muy sinceros ya que de lo contrario, podríamos correr el riesgo de caminar por senderos 'pantanosos' en los cuales podríamos hundirnos. Incluso, podríamos ampliar la idea e intentar, nuevamente, darle forma a una nueva 'isla' aunque esta vez, tendría características 'especiales'. Pero, todo esto está en génesis, así que, como dijo Napoleón: 'Vamos despacio, que estoy apurado'... jeeeee...